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Coños de Juan Manuel de Prada![]() Iba yo un día perdido en mi librería favorita, que es cómo y dónde más me gusta estar. Ligeramente aburrido, pues era uno de esos días en los que la mejor compañía para mí, que son los libros (aparte, claro está de las mujeres) no conseguían distraer mis pensamientos, ni focalizarlos en la dirección adecuada. En realidad, yo iba a buscar libros de bolsillo, económicos y manejables, pero no conté con las argucias propias de los comerciantes, que tienen si no la manía, digamos la costumbre, (pura estrategia) de cambiar la mercancía de lugar, para que el incauto comprador, acostumbrado a un recorrido fijo, deba ver cosas nuevas, que por diversos motivos, salta en sus visitas habituales. Esa es la única y débil explicación que tengo para que hoy les hable de éste libro. Débil no por mentirosa, sino porque desde aquí siento sus suspicacias... El título, sin duda, es el mejor que le podían poner. Gráfico, identificable, adecuadísimo al contenido... Conocía de oídas al autor, un señor del cual no había leído nada suyo, y al que por referencias guardo en mi archivo mental. Nada más. Había oído, eso sí, que sus ideas son un poco peculiares, pero éste no es lugar para hablar de política. Si les apetece conocer más a Juan Manuel de Prada, ilustrense ustedes mismos, que es el mejor método para crear una opinión propia. El libro es corto, y de fácil lectura. Estructurado en breves capítulos de apenas tres o cuatro páginas, contiene un imaginario a veces real, a veces ficticio, surrealista casi siempre, de coños (ah, qué áspera me suena la palabra cuando no es en medio de un arrebato febril de lujuria). A veces, es truculento, a veces, hilarante, a veces tierno, a veces, pasional. Lo que todos los retratados tienen en común es que son tratados como una parte ajena a sus dueñas, como si poseyesen vida propia allende del cuerpo en el cual se ubican. Y eso, no creo que a las mujeres les haga excesiva gracia, ya que a pesar de que aquí tratamos del sexo en casi todas sus manifestaciones (como acto, como anatomía, como sentir...), procuramos integrarlo en la persona y en sus circunstancias, que es una forma muy civilizada de hacerlo, aunque lo que más nos gusta, es perder la compostura en horizontal... Algo que me gusta, es que el autor no asocia necesariamente esta parte de la anatomía femenina a la belleza. Los tiene feos, peludos, pelados, secos, húmedos, viejos, jóvenes, hermosos, deformes, vivos, muertos... En la contraportada se advierte que el libro puede suscitar tanto vítores como vómitos. A la elección del lector dejamos la toma de la decisión. Lo que está claro, es que como instrumento de placer, no tiene precio. Por último, decirles que leí la edición de la Editorial Valdemar, y que además de distraerme y provocarme sonrojo, me salió muy bien de precio. Comentarios » Ir a formulario |
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Por favor no se escandalicen, porque todos venimos de una eyaculación acertada. TemasArchivosEnlaces
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